A 17:00 del viernes, se desarrolló el acto inaugural de la Exposición Agro Industrial, Comercial y de Servicios de la Fiesta nacional del Arroz, en San Salvador, con la participación del gobernador de la provincia, Rogelio Frigerio.
Esta situación generó atrasos que se profundizaron con un hecho que no podía pasar y que alguien con dos dedos de frente y mínimo sentido común debería haberlo impedido: hablamos de la actuación de la Embajada Playadito, que nunca, jamás, estuvo previsto en la grilla oficial. ¿Pasó por ahí y subió? ¿Iba a pasar cualquiera e iba a subir? No. Hubo gestores y hubo gente con cero criterio que lo permitió. Nadie se hace cargo.
Esto generó no solo un tremendo retraso en la grilla, que ya venía atrasada, sino que también el malestar de los artistas siguientes.
El público que pagó la entrada para ver al número central que era el Vikingo Correa, muchos se fueron, porque el artista debía subir al escenario a la 1:00 y lo hizo a las 3:30, actuando solo media hora y llevando la finalización del evento a las 4:00.
El sábado, se hizo presente a las 16:00 la vicepresidente de la Nación, Victoria Villarruel, quien si bien se mostró muy reacia en hablar con los medios de prensa. De hecho, no hizo declaraciones ante cámaras y micrófonos. Sí, se sacó muchas fotos con todo el mundo que se le acercaba y saludó a toda la gente presente, que no era mucha a esa hora y con 37 grados de temperatura.
Sí dijo una palabras en un improvisado acto. Palabras que no fueron consensuadas antes pero que como el conductor de la Plaza del Arroz es periodista sabe del juego y la necesidad mediática y le pidió unas palabras de prepo, lo que generó un gran enojo entre los jefes de protocolo y terminó ligando un reto. Pero quien le quita lo bailado, logró lo que nadie: que la vicepresidenta hable.
Hacia la tardecita, cuando bajó el sol, la temperatura se puso muy agradable por lo que el público rápidamente se volcó a las calles internas de la Expo para recorrer la muestra. Con ello, se avizoraba una gran noche en el predio de espectáculos, lo que finalmente ocurrió.
Un predio que por momentos se notaba repleto, viéndolo desde el escenario, con un número no confirmado de ocho mil asistentes, el sábado se llevaron adelante los espectáculos de manera ordenada, con un mínimo retraso, pero que se fue solucionando a medida del inicio de los cuadros musicales: con un buen tándem al inicio de danza/banda/danza/banda lo que daba tiempo a los sonidistas de tener todo listo y que no haya baches, lo que a su vez generó que no haya acotaciones, anécdotas o comentarios totalmente innecesarios desde el escenario en una Fiesta nacional, que quedan bien en peñas de barrio, pero no en un evento de esta magnitud.
Todo fue redondo el sábado, la gente disfrutó, se divirtió y las cantinas se llenaron, y con eso las arcas de los clubes unidos.
Desde el lunes pasado que los pronósticos afirmaban y reafirmaban que el domingo iba a llover. La del sábado a la noche se fue corriendo con los días, pero la del domingo era inamovible. Y ocurrió lo que se anunciaba: temprano por la mañana, comenzó a llover y para el mediodía la Comisión anunciaba que a las 15:00 se abría la Expo.
Ni bien terminó de llover, y que se mejoró temporariamente el clima, la gente se volcó masivamente a la muestra, ya para las 18:30 tenían 1.100 entradas nuevas vendidas, más allá de las anticipadas.
En el medio del barro, la gente circulaba y participaba de algunos eventos que proponían los expositores.
Entre todo esto, los espectáculos se debieron reprogramar para las 22:00. Además, se suspendió la presentación de Sumaj Pachamama, el espectáculo del teatro Colón con el sansalvadoreño Matías Santos, la actuación estelar de La Charo y la participación de bailarines de la Escuela municipal de Danzas clásica. El escenario se mojó durante la lluvia y había riesgo para los bailarines. La comisión decidió bajar el show.
Tampoco pudo participar Hugo Nikel y su conjunto porque no hubo tiempo para que todos puedan hacer la prueba de sonido.
Minutos antes de las 22:00 comenzaron los espectáculos, y debieron adelantar una hora el show de Los Tipitos por temor a la lluvia. El clima se mantuvo intacto sin lluvias durante el show, por lo que pudo finalizar correctamente, y ante un buen marco fiel de público.
Las carpitas naranjas estaban escondidas y de espaldas al público, tapadas de peloteros y maquinarias agrícolas, muy difícil de encontrar.
El enojo fue tan grande que circularon los mensajes y audios de respuesta que recibieron de la Comisión durante el fin de semana. No se descarta una nota a los medios durante la semana y la posible renuncia de coordinador, Jorge Roude.
Así pasó la FNA, con polémicas, aciertos, desaciertos, alegrías y amarguras, pero con una ciudad totalmente movilizada por su máximo evento que se espera se reedite en 2025.